La cardioversión eléctrica es un procedimiento que sirve para intentar restaurar la secuencia de activación eléctrica normal del corazón. Se podría decir que literalmente es un procedimiento “de choque” que consiste en aplicar una descarga eléctrica que “reinicia” al sistema eléctrico del corazón desde el nodo sinusal hasta las fibras más distales de las ramas del haz de His (Fibras de Purkinje).
Hay dos variantes de la cardioversión eléctrica: Una es la cardioversión propiamente dicha, en la que la descarga eléctrica se sincroniza con una parte del electrocardiograma para intentar organizar la activación eléctrica sin inducir otras arritmias más graves. La otra opción es lo que lamamos desfibrilación, que se emplea en casos de fibrilación ventricular, arritmia en la que no hay una actividad eléctrica organizada en todo el corazón y se debe intentar obtener un ritmo estable.
La cardioversión se puede hacer como un procedimiento de urgencia o como un procedimiento programado. Esto dependerá del tipo de arritmia que se desee tratar. Por ejemplo, una taquicardia ventricular rápida que compromete el estado de conciencia de una persona y le supone bajada de la presión debe ser cardiovertida urgentemente, o si la taquicardia es muy rápida y no hay pulso, con una pérdida del estado de conciencia, entonces se debe desfibrilar al paciente. Esto ocurre habitualmente en las salas de reanimación cardiopulmonar o cuando los paramédicos llegan a la escena de un accidente o una urgencia médica y detectan la arritmia. En países como los Estados Unidos, se ha llegado a implementar un programa de desfibrilación “callejera” en la que lo que se denomina “primeros respondientes” (las primeras personas que llegan a la escena de una urgencia médica, con conocimientos básicos de primeros auxilios) llevan consigo un aparato automático que reconoce la fibrilación ventricular y la trata casi independientemente de lo que haga el primer respondiente. Esta tecnología ha supuesto un avance importante en la recuperación de pacientes que habían hecho un paro cardiaco por arritmias (muerte súbita) secundarias a un infarto por ejemplo: cuando la cardioversión se hace como un procedimiento programado, habitualmente está dirigida a intentar regresar a ritmo sinusal a un paciente con fibrilación auricular. Esta vez, la descarga se hace habiendo sedado previamente al paciente, y comprobado una serie de aspectos como por ejemplo los niveles de anticoagulación y estando seguros de que no hay coágulos en las aurículas, que al recuperar la contracción normal puedan desprenderse y viajar a cualquier parte del cuerpo. Este procedimiento no suele ser molesto por la sedación. A veces es necesario aplicar varias descargas hasta obtener un ritmo sinusal normal. Hay varios aspectos importantes a considerar en cuanto a la cardioversión de la fibrilación auricular, como la necesidad de adjuntar tratamiento antiarrítmico y mantener la anticoagulación durante al menos un mes después de haber cardiovertido al paciente, y a condición de que permanezca con el ritmo normal.
Cada centro tiene sus propios mecanismos para la realización de este tipo de procedimientos, así que su cardiólogo es la persona indicada para dar la información relativa a las características de cada hospital para poder hacer la cardioversión, una vez que se ha decidido que ésta es la mejor opción de tratamiento.
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