
Una sonda es un tubo de látex o de silicona cuya consistencia depende
de su composición. Su tamaño esta calibrado en unidades francesas
(CH) que miden la circunferencia externa. Las sondas vesicales tienen uno o
varios orificios en la parte distal. Pueden tener 1, 2 ó 3 vías
distintas. Las sondas de una vía suelen ser rígidas y se utilizan
para sondajes intermitentes. Las sondas de 2 vías se usan para sondajes
permanentes y la segunda vía sirve para hinchar el balón con agua
bidestilada para fijarla. La primera vía lleva una guía para facilitar
la introducción. En niños prematuros y lactantes pequeños
se puede retirar la guía antes de sondar para minimizar el riesgo de
provocar una falsa vía. En las sondas de tres vías, la tercera
vía se utiliza para irrigar la vejiga de forma continua


SONDAS VESICALES
Las sondas urinarias son unos dispositivos que constan básicamente de
tres partes:
- La punta (es la porción por la que la sonda se introduce en la uretra),
- El cuerpo,
- El embudo colector o pabellón (es la porción por la que sale
la orina).
La oferta posible de catéteres vesicales es muy amplia y se puede clasificar
desde diferentes puntos de vista:
- Según la duración del sondaje (intermitente, temporal, permanente).
- Según el material del catéter.
- Según el calibre y la longitud.
Según la duración del sondaje
El catéter para el sondaje intermitente se caracteriza por ser semirígido
y por poseer una sola luz. Los tipos más frecuentes son:
- Sonda de Nelaton. Tiene la punta recta. Se usa tanto en hombres (más
larga) como en mujeres (más corta).
- Sonda de Tiemann. Tiene la punta acodada y más fina, lo cual facilita
el avance en el caso de los varones con la uretra estrecha.
El catéter que se usa para los sondajes tanto temporales como permanentes
es un dispositivo flexible con las siguientes particularidades:
En la zona próxima a la punta posee un balón de autorretención
que se infla desde una válvula externa que se encuentra cercana al pabellón
(sondas tipo Foley). La capacidad del balón aparece impresa en el embudo
colector, así como en el envoltorio de la sonda (generalmente entre 5
y 20 cm3).
- En el embudo colector se conecta el sistema de drenaje que se haya elegido
(también se puede colocar un tapón).
- Pueden ser de dos vías (una para evacuar la orina y otra para inflar
el balón desde el exterior) o de tres (se añade una tercera
vía para poder introducir o sacar líquido de la vejiga).

Según el material del catéter:
El material con el que ha sido elaborado el catéter va a determinar sus
características, que son las siguientes:
- Elasticidad,
- Coeficiente de fricción (preferiblemente bajo),
- Biodurabilidad (tiempo máximo de permanencia sin deteriorarse),
- Biocompatibilidad (capacidad de inducir reacciones o toxicidad),
- Tendencia a la incrustación (precipitación de mucoides y
cristaloides),
- Tendencia a la adherencia bacteriana.
Los catéteres están hechos con biomateriales poliméricos
que pueden ser naturales (látex) o sintéticos (cloruro de polivinilo,
teflón, silicona u otros plásticos más modernos):
- El látex ha sido el material de uso estándar, ya que es blando
y maleable. Sin embargo, puede presentar incrustación rápida
y toxicidad local con inducción de estenosis uretral. Su duración
es de hasta 45 días.
- La silicona es más adecuada para el sondaje permanente, al ser más
biocompatible (induce estenosis uretral con menor frecuencia) y muy resistente
a la incrustación. Sin embargo, su excesiva flexibilidad obliga a fabricar
catéteres de paredes gruesas y con orificios de drenaje pequeños,
mientras que su permeabilidad permite el desinflado progresivo del balón
de retención (lo que conduce a la pérdida de la sonda o al recambio
precoz). Como los catéteres de silicona pura son más caros,
la mayoría están fabricados con látex que se recubre
con silicona o teflón para mejorar su tolerancia y facilitar su inserción.
Pueden durar hasta 90 días.
- El cloruro de polivinilo (PVC) es un material más rígido
y permite proporciones diámetro externo/interno óptimas para
un drenaje adecuado. Es mejor tolerado que el látex y más barato
que la silicona, aunque no es apto para el uso a largo plazo por la rápida
incrustación que presenta.
- Los materiales más modernos de superficie hidrofílica, por
su mayor biocompatibilidad y su menor coeficiente de fricción, reducen
la irritación de la mucosa y la incrustación.
- El grado de adherencia bacteriana a la superficie del catéter es
mayor con el látex y la silicona, variable con el teflón y escasa
con los catéteres con superficie hidrofílica.

Según el calibre y la longitud de la sonda:
El calibre de la sonda se expresa según la escala francesa de Charrière
(Ch), siendo un Ch equivalente a 0.33 mm. Son sinónimos de Ch las unidades
French (FR) y French Gauge (FG). Los calibres disponibles se escalonan de dos
en dos. La longitud varía dependiendo del tamaño de la uretra
(varón, mujer o niños) y del propósito del cateterismo
y se expresa en centímetros o en pulgadas (una pulgada equivale a 25
mm). Tanto en el pabellón de la sonda como en su envoltorio aparecen
impresos el calibre y la longitud del catéter. La válvula a veces
presenta un código de color para facilitar su identificación rápida.
En la elección del calibre de la sonda se tendrá en cuenta que
la uretra del varón tiene un diámetro que oscila entre 20 a 30
Ch y la de la mujer entre 24 a 30 Ch. Una recomendación práctica
es comenzar con una sonda de 18 Ch y, si hay dificultad, intentarlo con sondas
más delgadas. Las medidas más habitualmente empleadas son los
siguientes:
- Calibre: 8 Ch para los niños, entre 14 y 18 Ch para los hombres
y entre 16 y 20 Ch para las mujeres.
- Longitud estándar: 41 cm (aunque en las mujeres y los niños
la sonda puede ser más corta).
Como resumen:
En la práctica habitual se actúa de la siguiente manera:
- Para cateterísmos únicos o intermitentes se utlizan los de
PVC, simples, sin balón, de punta recta (Nelaton) o angulada (Tiemann).
- Para los sondajes temporales y permanentes se prefieren los de látex
recubiertos de silicona o de silicona pura, tipo Foley, con dos o tres vías
según cada caso.
El sistema colector

FIGURA 1
FIGURA 2
Los sistemas colectores se pueden clasificar desde diferentes puntos de vista:
- Según la facilidad con la que se pueden contaminar: cerrados o abiertos
(menos y más proclives a la contaminación respectivamente).
- Según el tipo de paciente: encamado (sistema colector para cama)
o ambulante (sistema colector para pierna).
Sistema colector cerrado
Es el más completo y seguro, ya que presenta varios mecanismos que dificultan
la contaminación bacteriana. Consta de las siguientes partes: (Figura
1)
- Tubo de drenaje. Es un tubo flexible que se encuentra en la parte superior
de la bolsa y que está unido herméticamente a ella. Puede disponer
de una o dos válvulas unidireccionales (una en la porción del
tubo que conecta con la sonda urinaria y la otra en la zona de conexión
con la bolsa de drenaje) que dificultan el reflujo de la orina.
- Tubo de drenaje de la bolsa. Se halla situado en la parte inferior de la
bolsa y también está unido herméticamente a ella. Posee
una llave de paso que, al abrirla, permite el vaciado de la bolsa así
como la posibilidad de tomar muestras (sistema cerrado).
- Respiradero de la bolsa. Es un pequeño orificio por el que entra
aire, con el fin de facilitar el vaciado de la bolsa.
- Filtro para bacterias. El orificio del respiradero posee un filtro que
impide que las bacterias del medio externo penetren en el sistema.
- Dispositivo para colgar la bolsa. Se encuentra en su parte superior. Posee
dos ganchos a modo de percha que permiten colgar la bolsa del lateral de la
cama.
- Escala graduada. Permite conocer la cantidad de orina existente en la bolsa
en un momento dado.
Sistema colector abierto
La bolsa posee únicamente la escala graduada y el tubo de drenaje, lo
cual presenta una serie de inconvenientes: (Figura 2)
- No se puede vaciar cuando está llena de orina. Por ello, cada vez
que se precisa el recambio de la bolsa, hay que desconectar el tubo de drenaje
de la bolsa llena y conectar a la sonda una bolsa vacía (sistema abierto).
Todo ello favorece la contaminación bacteriana.
- No permite la toma de muestras.
Sistema colector para el paciente encamado
Se pueden emplear cualquiera de los dos que hemos descrito (abierto y cerrado).
La capacidad de la bolsa es variable, aunque suele rondar los dos litros.
Sistema colector para el paciente ambulante
Es un sistema colector cerrado en el que lo que varía es el procedimiento
de sujeción de la bolsa, ya que en este caso no se cuelga de la cama
sino que se coloca en la pierna del paciente. Para ello, la bolsa presenta los
siguientes elementos: (Figura 3)
- Cuatro ojales, dos en su parte superior y dos en su parte inferior.
- Dos tiras elásticas de unos 50 cm de largo y 2 de ancho. A lo largo
de la tira hay una serie de ojales y dos botones que están colocados
en los ojales de uno de los extremos de la tira.
Para sujetar la bolsa a la pierna del paciente se procede de la siguiente manera:
(Figura 4)

FIGURA 3

FIGURA 4
- Introducir una de las tiras a través de los ojales de la parte superior
de la bolsa y la otra a través de los ojales de la parte inferior.
- Colocar la bolsa sobre la pierna del paciente.
- Rodear la pierna del paciente con la tira colocada en la parte superior
de la bolsa y sujetarla con los botones. Hacer lo mismo con la tira de la
parte inferior de la bolsa.
En nuestra experiencia, este sistema de sujeción presenta una serie
de problemas:
- Las tiras, al ser elásticas, se incrustan en la piel, sobre todo
cuando la bolsa está llena y aún se empeora la situación
si el paciente presenta edemas.
- Cuando la bolsa está llena (su capacidad suele ser de unos 750 ml),
las tiras se retuercen o, incluso, no aguantan el peso de la bolsa y ésta
se resbala.
- Los botones que están en las tiras son pequeños y cuesta
introducirlos en los ojales, que también son pequeños. La manipulación
de este mecanismo no es fácil, lo cual se complica más si, por
ejemplo, el paciente tiene déficit visual o es una persona mayor.
Para subsanar estos inconvenientes hemos modificado el sistema de sujeción
de la bolsa, sustituyendo las tiras elásticas por una muñequeras
de velcro de las que se emplean para la sujeción de pacientes adultos.
Cada muñequera viene de fábrica con las siguientes características:
- Medidas: 30 cm de largo por 7 de ancho.
- En uno de sus extremos posee un velcro de 5 cm de largo por tres de ancho.
- Cerca de uno de sus extremos presenta una tira cosida que sirve para la
sujeción del paciente una vez que se le ha colocado la muñequera.
Con el fin de adaptar las muñequeras a nuestros fines, hemos introducido
los siguientes cambios: (Figura 5)
- Descoser y quitar la tira que sirve para la sujeción del paciente.
- En una de las muñequeras coser, por el extremo que no tiene velcro,
un trozo de unos 7-10 cm procedente de otra muñequera. La muñequera
resultante es más larga y es la que se va a colocar en la parte proximal
de la pierna (que es más gruesa).
- Tomando como referencia los ojales de la bolsa, coser dos botones en cada
una de las muñequeras (los botones serán de un tamaño
adecuado para los ojales y la distancia entre ellos será más
o menos igual a la que existe entre los ojales de la bolsa).

FIGURA 5
Una vez adaptadas las muñequeras, el procedimiento para la sujeción
de la bolsa es como sigue: (Figura 6)
- Pasar los botones de la tira que hemos alargado por los ojales superiores
de la bolsa.
- Pasar los botones de la tira más pequeña por los ojales inferiores
de la bolsa.
- Colocar la bolsa sobre la pierna del paciente y sujetarla mediante los
velcros.
 
FIGURA 6
Las ventajas de este sistema son:
- Las tiras son de un material suave y no elástico, por lo que no
trillan la piel.
- Las tiras, al ser más anchas, no se tuercen y aguantan bien el peso
de la bolsa.
- La manipulación de las tiras y de los botones es fácil (éstos
han de medir alrededor de 2 cm, que es el tamaño de los ojales) y además
se hace antes de colocar la bolsa sobre la pierna del paciente.
- Para sujetar la bolsa sólo hay que pegar el velcro.
Como inconvenientes podemos señalar el tener que conseguir el material
y tener que confeccionar el sistema.
COLOCACION DE SONDAS VESICALES
El sondaje vesical es la colocación de un catéter a través
de la uretra hasta la vejiga para drenar orina.
Según el tiempo de permanencia del catéter se puede hablar de:
- Sondaje intermitente (ya sea único o repetido en el tiempo). Después
de realizar el sondaje, se retira el catéter.
- Sondaje temporal. Después de realizar el sondaje, el paciente permanece
un tiempo definido con el catéter.
- Sondaje permanente. Después de realizar el sondaje, el paciente
ha de permanecer indefinidamente con el catéter (con los recambios
correspondientes).
Objetivos del sondaje vesical
Los objetivos del sondaje permanente son:
- Control de diuresis.
- Cicatrización de las vías urinarias tras la cirugía.
- Prevención de la tensión en heridas pélvicas y/o abdominales
a causa de la distensión de la vejiga.
- Proporción de una vía de drenaje o de lavado continuo de
la vejiga.
Los objetivos del sondaje temporal son:
- Vaciado de la vejiga en caso de retención de orina.
- Obtención de una muestra de orina estéril.
- Determinación de la cantidad de orina residual después de
una micción.
En este capítulo nos ocuparemos del sondaje vesical permanente, puesto
que es el más frecuente en una unidad de Críticos.
Procedimiento del sondaje vesical

Para la fase de higiene de los genitales:
- Guantes desechables.
- Toalla.
- Gasas no estériles.
- Dos jarras con agua tibia (una con agua y jabón y otra solo con
agua).
- Povidona yodada.
Para la fase de sondaje:
- Sonda urinaria de calibre, tipo y material adecuados (al menos dos unidades,
por si el primer intento de sondaje resulta fallido).
- Sistema colector (si el sondaje es temporal o permanente).
- Guantes estériles.
- Paños de campo estériles.
- Lubricante urológico anestésico (Xilocaína en gel)
- Gasas estériles.
- Jeringa de 10 ml.
- Agua bidestilada.
- Esparadrapo hipoalergénico.
- Mascarilla facial
- Solución antiséptica según el protocolo de desinfección
del centro.
- Jeringa de 2-5 cc. + aguja.
- Bolsa colectora de circuito cerrado con grifo y soporte para la bolsa.
Se considera sistema de circuito cerrado cuando consta de:
- Cámara graduada para medir la cantidad de orina.
- Válvula antirreflujo.
- Zona para la toma de muestras por punción.
- Sistema de vaciado en la parte inferior.
Una vez preparado el material, los pasos a seguir son:
- Informe a la paciente del procedimiento que va a realizar y disponga las
medidas necesarias para asegurar la intimidad.
- Lávese las manos y enfúndese los guantes no estériles.
- Coloque a la paciente en decúbito supino y pídale que flexione
las rodillas apoyándose en los talones. A continuación, pídale
que eleve la pelvis y coloque la cuña.
- Compruebe que el agua está tibia y vierta un poco a chorro sobre
la región genital, de tal manera que discurra en sentido pubis-ano.
- Enjabone con una esponja el vello pubiano, la parte externa de los labios
mayores y los pliegues inguinales.
- Moje unas gasas en agua jabonosa. Separe los labios con la mano no dominante
y con la otra realice la limpieza. Siguiendo el sentido pubis-ano, pase una
gasa por el pliegue que existe entre los labios mayores y los menores. A continuación,
pase otra gasa por la cara interna de los labios menores en sentido dentro-fuera.
Finalmente, pase una torunda por el orificio anal y otra por el pliegue interglúteo.
Utilice una gasa para cada pasada y deséchela. (Con todas estas medidas
se evita la transmisión de microorganismos al meato urinario).
- Aclare vertiendo abundante agua a chorro en sentido pubis-ano. Seque con
gasas (siguiendo los movimientos ya descritos y empleando una gasa para cada
pasada) y las externas con una toalla.
- Después de realizar un lavado desinfectar con una gasa estéril
impregnada en solución antiséptica.
Realización de la técnica
La enfermera realiza un lavado quirúrgico de manos y se coloca los
guantes estériles. Con la ayuda de la auxiliar, que le va entregando
el material, prepara un campo estéril en una mesa, colocando todo el
material sobre la talla (gasas, guantes, jeringa, sonda, lubricante y sistema
de bolsa colectora) y procede a su preparación que consiste en:
Montar el sistema de la bolsa colectora.
Cargar la jeringa con la cantidad de agua adecuada para el balón de la
sonda que utilicemos.
Comprobar el buen funcionamiento del balón inyectando la cantidad recomendada
de agua y esperando unos segundos tras los que se retirará el agua.
Aplicar el lubricante a la sonda.
Realizar el sondaje:
- Procedimiento en mujeres.
Colocamos a la paciente en decúbito supino con las rodillas flexionadas
y separadas. Realizamos la desinfección de la zona genital: separando
la vulva con el pulgar y el índice de la mano no dominante, identificamos
el meato urinario y lo limpiamos con una torunda impregnada de desinfectante,
siempre con un movimiento descendente. Introducimos la sonda, previamente lubricada,
lentamente y sin forzar hasta que comience a fluir la orina, entonces introducimos
la sonda 2-3 cm. más, retiramos la guía e inflamos el balón
con el agua bidestilada. Tiramos con suavidad de la sonda para comprobar que
queda fijada.

- Procedimiento en varones.
Colocamos al paciente en decúbito supino con las piernas estiradas.
Sujetamos el pene en posición vertical con la mano no dominante, retraemos
el prepucio y desinfectamos el meato urinario, ejecutando un movimiento circular
de dentro hacia afuera con una torunda impregnada de desinfectante. Introducimos
la sonda, previamente lubricada, lentamente y sin forzar hasta que encontramos
un tope, inclinamos el pene 45o aproximadamente (esta posición favorece
el paso por la uretra prostática) y continuamos entrando la sonda hasta
que comience a fluir la orina. Introducimos la sonda 2-3 cm. más, e inflamos
el balón con el agua bidestilada. Tiramos con suavidad de la sonda para
comprobar que queda fijada.
  
Conectar la sonda a la bolsa colectora.
Proteger la conexión de la sonda con la bolsa con gasa estéril
y povidona yodada.
Colocar la parte externa de la sonda de forma que se mantenga sin angulaciones,
fijándola con esparadrapo en la cara interna del muslo de manera que
impida tracciones de la uretra y a la vez permita la movilidad del paciente.
Desechar los residuos y material sobrante en los contenedores indicados.
Anotar en el registro de enfermería la fecha y hora del sondaje, tipo
y nº de sonda, mililitros de agua que se han utilizado para inflar el balón,
características de la orina y las observaciones que se crean necesarias.

Retirada de la sonda
La maniobra se realiza con guantes no estériles. Se desinfla el balón
con una jeringa y se retira la sonda con suavidad y se limpia la zona genital
con agua y jabón.
Anotar en el registro de enfermería la fecha y hora de la retirada y
las observaciones que se crean necesarias.
Lavado de la sonda vesical
Aunque no es aconsejable manipular la sonda, en alguna ocasión puede
ser necesario para mantener o recuperar la permeabilidad de la sonda. Es una
técnica estéril.
Material:
Mascarilla.
Guantes estériles.
Gasa estéril.
Campo estéril
Jeringa de 50 cc. con cono de alimentación.
Solución salina estéril
Antiséptico
Procedimiento:
Explicamos al paciente lo que vamos a hacer Desconectamos la salida de la sonda.
Colocamos un campo estéril debajo de la conexión de la sonda con
el sistema colector y cubrimos esta con una gasa empapada en antiséptico.
Nos ponemos la mascarilla y guantes estériles, cargamos la jeringa e
introducimos la solución salina, retiramos la jeringa y dejamos fluir
por gravedad. Si no fluye, aspiramos para sacar el producto que origina la obstrucción
y conectamos de nuevo la bolsa colectora. Si la sonda no recupera la permeabilidad,
repetimos la maniobra y si no solucionamos el problema retiramos la sonda y
realizamos un nuevo sondaje.
Complicaciones del sondaje vesical
Creación de una falsa vía por traumatismo en la mucosa uretral.
No hay que forzar la introducción de la sonda, la cual debe entrar con
suavidad. Si no se consigue el sondaje, se debe esperar un rato antes de realizar
de nuevo la técnica.
Retención urinaria por obstrucción de la sonda. Esta obstrucción
puede estar causada por acodamiento de la sonda y por coágulos, moco
o por sedimentos de la orina.
Infección urinaria ascendente por migración de bacterias a través
de la luz de la sonda.
Presencia de hematuria posterior al sondaje a causa de alguna pequeña
herida provocada al realizar la técnica.
Las contraindicaciones son las siguientes:
- Prostatitis aguda.
- Uretritis aguda, flemones y abscesos periuretrales.
- Estenosis o rigidez uretral (valorar individualmente).
- Sospecha de rotura uretral traumática.
- Alergia conocida a los anestésicos locales o al látex.
Observaciones
- Ante el roce de la sonda con cualquier superficie no estéril, debemos
cambiarla por una sonda nueva.
- Si se introduce erróneamente la sonda en vagina, debe desecharse,
desinfectar de nuevo la zona y usar una sonda nueva, repitiendo el procedimiento.
- Para inflar el balón debe utilizarse agua bidestilada y no suero
fisiológico, puesto que el sodio puede provocar la rotura del balón.
- Inflar el balón con los mililitros de agua bidestilada que recomienda
el fabricante. Esta maniobra no debe molestar al paciente.
- Mantener la bolsa colectora siempre por debajo del nivel de la vejiga para
evitar reflujos. Si hay que trasladar al paciente y se coloca la bolsa sobre
la cama, se debe pinzar el tubo.
- El sistema de sondaje permanente es un sistema cerrado, por lo que no debe
desconectarse para limitar el riesgo de infección. Si hay que recoger
una muestra se utilizará la zona de la tubuladura indicada para ello.
- Una sonda permanente debe cambiarse cada 15-20 días, aunque las
sondas de silicona pueden mantenerse un periodo más largo, de 2-4 meses.
- La higiene de genitales y sonda debe hacerse una vez por turno como mínimo.
- La bolsa colectora debe vaciarse cada vez que esté llena en dos
tercios de su capacidad y cambiarse cada semana.
- Este procedimiento constituye el principal factor de riesgo en la infección
urinaria por lo que se debe realizar con técnica estéril y por
personal altamente calificado
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