
Las personas adulto mayor son los candidatos a la Hospitalización a Domicilio, ya que podrían recibir los cuidados necesarios en su casa, sin necesidad de separarlos de su entorno familiar. La posibilidad de ser atendidos en su propio domicilio suele ejercer un efecto beneficioso e incluso terapéutico sobre ellos, buscando una mejor atención al paciente a todos los niveles.
Para poder desarrollar la atención domiciliaria de un paciente es necesaria e imprescindible la figura del cuidador principal (familiar o no, según las circunstancias), capaz de colaborar con el equipo asistencial (médico, enfermera, fisioterapeuta). Estos cuidadores son el mejor colaborador en el cuidado del enfermo, sin ellos esta atención no sería posible, por lo que necesitan todo el apoyo y asesoramiento necesario por parte de los integrantes de dicho equipo asistencial.
Es muy importante la habitación donde se encuentra el paciente, pues debe ser un ambiente tranquila, iluminada, aireada, con temperatura agradable. Debe contar con estímulos, especialmente compañía y cariño de su familia y sus cuidadores. La música o la televisión, si no es capaz de atender a ellas, son más una distracción para el cuidador que para el paciente.
Recordemos siempre que por más dependiente que sea el paciente y por más deprimida que este su comunicación con el entorno. Esta persona merece respeto, afecto.
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